jueves, 14 de enero de 2010

Y de mayor seré...



Ya he decidido qué quiero ser de mayor. Quiero ser niña.

Poder ir al parque, a la piscina, a un campamento de verano, donde sea, y no importante el sexo ni el color de la piel de quien tenga al lado. Quiero ser imperfectamente perfecta, mostrarme tal como soy sin miedo a que por una mirada, un gesto o una palabra puedan descubrir un secreto, o mi carácter, o mi personalidad, y si lo hacen, no sentirme juzgada.
Quiero actuar libremente, sin tener que pensar en quedar bien o mal, en si voy a herir o molestar, en si voy a ofender. Quiero ser inocentemente natural.
Quiero entrar en un sitio y salir diciendo que tengo amigos nuevos, y llamarlos por su nombre, y hablar de ellos como si les conociera de toda la vida, sin importarme a qué colegio van, quienes son sus padres, o sus madres, o si son chinos, árabes, de color azul o de color rosa.
Quiero emocionarme cuando me enseñen un balón, o una muñeca, o un coche de plástico que nunca he visto. Seguramente esos juguetes sean como los que tengo en mi casa pero el hecho de no ser míos los hace distintos.
Quiero engullir alegremente un arroz a la cubana que me sabe a gloria, el mismo arroz con tomate que comen veinte niños y niñas más como yo. Y además, sabe mejor que el que cocina mi madre, porque lo comparto con mis nuevos amigos.
Quiero volver a tirarme a la piscina en bomba, y ponerme unos manguitos con el dibujo de Mickey y un bañador de Las Supernenas. Y con las toallas fabricar una tienda de campaña donde ocultarme con otros niños, y contar historias de miedo que nos harán reír hasta llorar y escaparse unas gotitas de pis.
Quiero llevar siempre deportivas con velcro y no tener que aprender jamás a atarme los cordones. Y destrozarlas el primer día después de trotar y trotar sin miedo a ensuciarme y a arañarme las rodillas y las palmas de las manos. Y si me hago daño que me besen la herida y me canten el curasanaculitoderana.
Quiero coger una hoja en blanco y pintar con las manos, con muchos colores, hasta que mi cara se convierta en un arcoiris... y mi camiseta de Barbie también.
Quiero comerme un Frutino de fresa y dejar que churretee por los brazos y lamerme las muñecas sin preocuparme de si me he lavado antes las manos o no.
Quiero irme a dormir agotada, con mi pijama de Las Bratzs y mi peluche de vaquita, y cerrar los ojos cuando mi madre me haya dado el beso de buenas noches, y soñar con el próximo día. Un día que me espera cargado de nuevos amigos, nuevas sonrisas, nuevas emociones, nuevos juegos...

Sí, lo he decidido, de mayor quiero ser niña... y no crecer nunca jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario