
Te di un beso antes de salir del coche. Mientras cerraba la puerta te escuche decir: -Hasta mañana supernena .-¿Hasta mañana? Mañana no quiero verte... - te contesté burlona. Sin más, me di la vuelta, y con pasos indecisos al principio, caminé por la acera, haciéndolos cada vez más firmes y seguros a medida que me iba acercando a mi portal. Hurgué en mi bolso hasta encontrar las llaves, abrí la puerta. Aun no te habías ido. Seguías ahí agarrado al volante, como si te gustase ver como me alejaba, o como si lo que en realidad te gustase, fuese verme unos segundos más. Entré, mientras subía los dos escalones de la entrada, escuché como se te calaba el coche al arrancar. Me sonreí. Avancé hasta la puerta de mi casa mientras me iba desprendiendo de mi bolso y mi rebeca; los tiré nada más entrar en mi habitación. no habia nadie en casa y tú te tuviste que ir. Me apetecía seguir a tu lado. Me quite los zapatos y la ropa. Hacia frío. “Ojalá estuvieses aquí”, pensé. Me puse unos pantalones que descubrí entre mi ropa y una camiseta vieja. Cogí el paquete de tabaco, aquel mechero hortera que había encontrado hace dos fines de semana y salí al balcón. El tiempo estaba loco, esa misma tarde había estado paseando en pantalones cortos y camisa de tiros y ahora, el frío era tan exagerado que tras la segunda calada, ya estaba tiritando. Me abracé a mí misma, por cada calada que le daba al cigarro, me venía una imagen tuya, o una palabra. Cada vez las caladas eran más largas y profundas, así conseguía escuchar frases completas, y ver escenas en lugar de imágenes estáticas. Me fumé el paquete entero mientras te escuchaba y te veía, mientras miraba pasar los coches, mientras intentaba descifrar algunas de las conversaciones de los borrachos, mientras notaba cada vez más como el frío calaba en mis huesos. Decidí irme a la cama. Apagué las luces y me colé entre las mantas, me acurruqué haciéndome lo más pequeña que pude. Dejé de respirar durante unos segundos en los que mi cuerpo se estremecía con la sensación de estar consiguiendo algo de calor después del insufrible frío que había pasado en el balcón... Tragué saliva.... y mi boca aún sabía a la tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario